Joyas con diamantes cultivados en laboratorio
El diamante de laboratorio es diamante de verdad. No es una piedra que se le parece: es la misma estructura de carbono, crecida en un reactor en lugar de en la corteza terrestre. Química, física y ópticamente idéntica; ni un gemólogo la distingue sin equipo especializado.
Lo que sí cambia
El precio y el origen. Un diamante cultivado cuesta una fracción de uno extraído de la misma calidad, y no hay minería de por medio. Con la misma inversión te llevas una piedra visiblemente mayor o más pura.
Frente a la moissanita y la circonita
La moissanita es carburo de silicio y la circonita es óxido de circonio cúbico: dos piedras distintas que se parecen al diamante. Esto es diamante. La diferencia se nota en el precio y en lo que puedes responder cuando alguien te pregunta qué llevas.
Dureza
Con un 10 en la escala de Mohs es el material más duro que existe. Los arañazos no son una preocupación: el metal que la rodea siempre se marca antes que la piedra.
Mira también los anillos y los pendientes.






