





Pendientes pavé de diamantes en oro blanco de 14K
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Pendientes pavé de oro blanco de 14K con diamantes de laboratorio sobre metal macizo
Pendientes de botón de unos 4,7 mm, engastados en pavé con diamantes de laboratorio sobre oro blanco macizo de 14K. Es la única pieza de la colección en la que tanto el metal como las piedras son auténticos, y eso lo convierte en un producto sustancialmente distinto de una joya recubierta con piedras simuladas. Un diamante de laboratorio es química y ópticamente la misma piedra que uno extraído de la mina. Se entrega con certificado GDTC.
Detalles del producto
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Material: oro blanco macizo de 14K (585)
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Piedras: diamante de laboratorio, talla brillante redonda, engaste pavé
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Peso total en quilates: 0,084 ct
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Color y pureza: G, SI2
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Diámetro: unos 4,7 mm
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Cierre: cierre de presión
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Incluye certificado GDTC y un estuche Carpe Ice
Oro macizo en lugar de una capa por encima
En una joya chapada o bañada hay una capa fina de metal noble sobre otra base, y esa capa es finita por definición. Aquí el oro es la joya misma. No hay nada que pueda desgastarse hasta llegar a otro metal, porque debajo no hay otro metal, y un joyero siempre puede repasar el engaste o pulir los pendientes. Además el metal tiene valor material, cosa que una joya recubierta no tiene. De ahí sale exactamente la diferencia de precio.
Qué significan G y SI2
El diamante se clasifica por color y por pureza, y esas dos letras dicen algo concreto. G está en la mitad alta de la franja casi incolora: al lado de una piedra totalmente incolora costaría ver la diferencia, y puesta sola no se ve. SI2 quiere decir que la piedra tiene inclusiones que se localizan con una lupa de diez aumentos. En este tamaño es una elección sensata: en piedras de estas medidas esas inclusiones no se distinguen a simple vista, así que no pagas por una pureza que de todos modos no vas a ver.
Por qué pavé y no una sola piedra grande
En un engaste pavé varios diamantes pequeños van colocados muy juntos, de modo que entre todos se leen como una única superficie que brilla. Frente a un solitario del mismo presupuesto eso da dos cosas. Consigues más superficie visible con el mismo peso en quilates, y como las piedras quedan en ángulos distintos, siempre hay alguna que coge luz en cada movimiento. Un solitario es más silencioso y más formal; un pavé se lee más moderno.
Cómo se ven 4,7 mm
En este diámetro los pendientes se ven con claridad pero sin insistir. Pasan por debajo de un gorro, contra el teléfono y con ropa formal, y eso los hace aptos para dejártelos puestos a diario. Si buscas algo que llame la atención desde lejos, los pendientes de moissanita de 7,5 mm son la opción grande; si lo que quieres es metal noble y piedras auténticas, esta es la pieza.
Mantenimiento
El diamante atrae la grasa, y esa es la razón principal por la que una piedra acaba viéndose apagada. Agua tibia, una gota de jabón suave y un cepillo de dientes blando por la parte de abajo del engaste lo retiran; justo por ahí entra la luz. En un engaste pavé conviene comprobar de vez en cuando que todas las piedras siguen firmes, porque las piedras pequeñas en un engaste apretado son las más sensibles a un golpe seco. El oro macizo no lleva ninguna capa que pueda desgastarse, así que en la ducha no se va nada; aun así quítate los pendientes para hacer deporte y antes de la piscina, porque el cloro ataca la aleación y el engaste.
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