





Pulsera cordón salomónico de acero (3 mm)
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Pulsera cordón salomónico de acero que se enciende con cada gesto
En un cordón las mallas van giradas en espiral una sobre otra en lugar de enlazadas en plano. En una muñeca eso da algo que una pulsera lisa no tiene: con cada movimiento de la mano se enciende una parte distinta de la espiral. La base es acero inoxidable pulido hasta un tono plata: no lleva ninguna capa, porque el propio acero ya tiene ese color.
Detalles del producto
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Material: acero inoxidable, pulido color plata
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Ancho: 3 mm
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Tallas: 16, 18, 20 y 22 cm
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Cierre: cierre de mosquetón
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Se entrega en un estuche Carpe Ice
Por qué aquí bastan 3 mm
Por su montaje retorcido, un cordón tiene mucha más superficie que un eslabón plano de la misma medida, y esa superficie queda orientada en todos los ángulos. Por eso esta pulsera parece más llena de lo que sus 3 mm hacen pensar, sin el peso de un eslabón ancho. Eso la deja servible para momentos en los que un cubano o un eslabón bizantino resultarían demasiado enfáticos, por ejemplo debajo del puño de una camisa.
Un cordón quiere holgura
Esta es la pregunta de talla que de verdad cuenta en este tipo de pulsera. Un cordón tiene que poder rodar sobre la muñeca: si queda ajustado, la espiral se queda quieta y pierdes justo el efecto por el que la compras. Toma el contorno de tu muñeca y súmale unos 2 cm, algo más de lo que dejarías en un eslabón plano. Eso sale a 16 cm para una muñeca estrecha, 18 y 20 para la mayoría, y 22 si la quieres llevar suelta a propósito. Si caes entre dos tallas, sube: lo que va holgado acompaña el movimiento, lo que va justo no.
Acero desnudo en un eslabón retorcido
La espiral tiene muchos cantos salientes y son los primeros que rozan contra las mangas y los cantos de una mesa. En una pulsera recubierta ese es justo el punto por donde la capa cede primero. Esta pulsera no lleva capa: el tono plata es el propio acero pulido, y eso la convierte en la versión despreocupada. En una pulsera cordón dorada sí hay una capa de oro sobre el mismo acero, y esos mismos cantos acabarían aclarándose con el tiempo.
Superponerla con una segunda pulsera
Un cordón de 3 mm es de las mejores pulseras para apilar, porque su textura retorcida da contraste al lado de un eslabón liso o plano. Llévala junto a una pulsera más ancha y quédate en dos: tres pulseras en una muñeca se vuelve ruido enseguida. Junto a un reloj también funciona, siempre que dejes un par de centímetros.
Mantenimiento
Puedes dejártela puesta para lavarte las manos, con lluvia y en la ducha: no lleva ninguna capa que se pueda desgastar. Quítatela eso sí antes de la piscina, porque el cloro es más agresivo que el agua de la ducha. La pulsera cordón dorada sí se quita antes de la ducha y del deporte, porque esa sí lleva una capa. Después del agua de mar o del cloro, aclárala con agua del grifo. En los surcos de la espiral se queda más jabón y suciedad que en una pulsera lisa, y eso es exactamente lo que apaga el brillo; agua tibia, jabón suave y un cepillo de dientes blando lo sacan. Limpiaplata sobra, porque aquí no se forma pátina.
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